BCCAP000000000000065ELEC

EL HOMBRE, SER ABIERTO AL OTRO Y RELIGADO A DIOS… 373 realidad y de la realidad de las cosas en la transrealidad infinita y fontanal y fundamentante de Dios ” 47 . Todo esto nos quiere decir que, además de encontrarse con las personas y las cosas, el hombre se encuentra también con Dios. La vivencia propia de este supremo encuentro es la experiencia religiosa. Pero la religación sólo se hace formal en el hombre; los demás seres mundanos la viven secundariamente en la formación de una espera universal. Nosotros podemos conocer y aceptar nuestra dependencia y la de toda la creación, y, una vez asumida, ofrecerla a Dios. Nuestra dignidad de personas nos permite esta asunción y esta ofrenda. Entonces, el ser supremo se convierte en “tu absoluto”, que da consistencia a los diversos “tús”. Por eso el hombre en todas las religiones, ha hablado siempre a Dios, lo ha visto como Tú y ha dia- logado con Él. Sin dejar de ser el misterio escondido, el invisible, etc., ha sido y es el Tú más cercano al hombre, “más íntimo que mi misma intimidad”. Es además, el Tú más esencial, pues Dios no puede nunca dejar de ser tratado como persona, no puede convertirse jamás en “Él” 48 . En el encuentro y diálogo con el Tú divino, el hombre no deja de ser coexistente y de vivir en la convivencia; la amistad es, en efecto, vía hacia Dios y descubrimiento de que es un Tú; “El trato amoroso con otras personas –con la libertad creadora, con la riqueza y el misterio del otro en cuanto persona– es, sin embargo, el camino real para descubrir la realidad fundamentante, viva y personal de toda libertad, de toda creación y de toda riqueza. Y ésta es acaso la razón más fuerte para llamar “Tú eterno”, “Tú absoluto” o “Tú supremo al divino fundamento de nuestro ser” 49 . En definitiva, mi vinculación a las cosas, y de forma más patente a las personas –tiene su origen y cobra su sentido en mi “religación” a Dios. L UIS R OSÓN Universidad Pontificia Salesiana, Roma 47 ID., La espera y la esperanza , 530. 48 Cf. ID., Teoría y realidad del otro , t. II, 338. 49 Ib ., 195.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz