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274 JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ MOLINERO leza humana hace, entonces, sin embargo, que surja en el hombre una serie ilimitada de pulsiones (Antriebe) que él ha de organizar, canalizar o dirigir, insistimos una vez más, a fin de poder sobrevivir. En definitiva, la propia naturaleza hace que en el hombre surja el ámbito de la cultura como transformadora de la realidad poniendo ésta al servicio de la vida. De ahí, como consecuencia, la califica- ción de nuestro autor sobre el hombre como “el ser que obra” (han- delndes Wesen), o como “acción”, que ya hemos mentado, frente a la re-acción que, entendida en sentido exclusivo, caracteriza al comportamiento animal. Sin excluir en ningún momento la comunicación, trato o rela- ción con el mundo exterior, Gehlen va poniendo de relieve cómo se construye, estructura u organiza antropo-biológicamente, según indicamos previamente, el mundo propio del hombre, que es tanto como decir el mundo interior, o mundo simbólico. Todo aparece concatenado en este proceso de autoconstruc- ción, que es, a la vez, proceso de exoneración . En efecto, es en rela- ción con esta finalidad que nuestro autor va analizando pormenori- zadamente, a la par que aduciendo incontables pruebas o ejemplos documentales de carácter psicológico, la estructura sensomotórica (primeramente la motórica, y luego la perceptiva) o estructura del comportamiento sensomotor, dentro de la cual la combinación del sistema óptico o visual y el sistema táctil, además de la fantasía, des- empeñan un papel a todas luces destacado en dicha concatenación. Por último, con el análisis sobre la estructura del comporta- miento lingüístico trata Arnold Gehlen de resaltar cómo con éste alcanza su culmen y exhaustividad el proceso de exoneración y cómo el autoconstruido mundo interior es “equiparable al mundo exterior” 26 , en todo lo cual se deja entrever –expresado esto con for- mulación tradicional y sin duda de un modo demasiado breve– como trasfondo de la doctrina gehliana de la exoneración una especie de epistemología de carácter sociológico, circular y funcional (no meta- físico, por tanto), en la que el ámbito de lo físico demanda el de lo psíquico y el de lo psíquico, por su parte, presupone el de lo físico. J OSÉ L UIS R ODRÍGUEZ M OLINERO Universidad de Salamanca 26 Ib., 257ss.; trad. El hombre , 302ss.
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