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GRITO OCTAVO. ·u1 rón'fe toJos de la pefa:ion ; y el profiguio ciicicndo: No os admirc:is de que os pida 1i cafiigo; fi me pcrdooais me hJceisun grande bcocficio;u:cibiédo yo elle benrfi.; <io , me dt bo hallar tan agrad.. cido a él. ue para corrcfronderlo ~ me debo coní, tltulr por vutfiro Efclavo. Pues mas quics• ro perder la vida, que fer Efcfa vu. Efcla; vo dix:,, que feria de a.quel,dequien reci.; ttiera el b~ncfido ; porque al modo que el E.fc !avo debe emplearfe todo en el obíe-: .quio de fu Señor,; afsi el que recibe el be.. ndicio, debe en1plearfc: de tal n.1odo en el rvido de ru- bien hechor, que todo, y. 1empre en fü obfequio fe cxcrcite. Aíú one{poaden los hombres tos tiempo,; que recibeo de otros-bombus. 27 J· En aquellos anriguos bcnefici.oc c:omo Homero lo refiere, (Ho,.er. in U~-,[.} dlaban e11 el campo ya enriftradas las,lad~ .2'.as, ya punto de pelear dos valientes Ca:.á balleros, llamados d uno Glauco, y d erro Diomcd~. Como entoncc:s fe ufaba eftiríe los cóbarientcs con a rrnas d~ fini(◄ fimo atero,como peto,efpalctar; morrioo¡ &c. no fe vcian los rofiros,porquc los cu~ brian las vifer~, y pcr tanto r.o fe fC'dian f'OllO«r qaan.@ llega~¡¡¡ a pckar. E~•~ ~Q,

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