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if o GRl"rOS DEL CtEtd te 4ue gozaba. a m ~nos·que i cenizas, ,¡ tnenos que a pavdfas Jo reduct', pues lcr teduce a la nada. · 23 5'• Durifsima les parecera a los Pecá: dores eOa propoíicion, y fundados en fu erradi(•imo difcudo dira11 : El hotubre no confia de cuet'po, y alm~ i Si.' Ei alm~, J'lO es una entidad e(pirírual real, y phy!t– ca? Tambien.' No nene tres difü c ta s po– tePcia-: Vl:'.rdaderas, y reales? l:.s cierto. Ma~: El cuerpo no es fambirm una ~n~i– dad materia\ ,rea\, y verdadera? Si. 1 No tiene cinco fentidos muy di verfos. Tam., b'en. Efta alma , y cuerpo uni do~ ; no conílituyen al hombre? iodo es verdad, Quando el hombre peca,dex:i de fer hom– brt? No.Pietde lo ¡:,hyíicodel alm::? Tam. poco. Pierde lo phyOco del CL1erpo ? De ningun modo. Pues como la cu lpa a na– da lo reduce? Luego la cul Fa no puede edudrlo a nada. O que arguniento tan errado! A nada reduce la .culpa al l1om-1 brc que la comete; porque como arriba. notamos con San AguCiin , el pecado es' 'nada, ya nada reduce al hombr,·. que lo ·execura. ( o. . A.ug. ub.fup.) Es verdad, que al alma, y al cuerpo no los reduce a nada. w· ojala que al hombre, que !e huvicre de ·. coq;

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