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,~6 ORlTOS DEL CIELO. llena de hombres, y di~,, q1e no lü llaba un hombre; d1Qdo·a entender, q 1e aque• llos que no viviara com:, homb,es, ajuf. tados ~ las Leyes de la razon, ª" eran Jiombres. Pues {ioo eran hombres , q•1 e eran? Nida; porque íus viciosa úna n ad~ fos havian reducido. Ahora el Jexco. Di-i ~e Geremias,q roda Jerufalen era nada;di.1 ce, que los n11mbres·que la hab;tabrn ,,n() erá hombres,porque nadaeran;v eíto pot– que eran Pe<;adores; por q era . Pec1dor• toda J erufalen; y ,;0010 Pecacfora, y' Pe~ .cadores, fus culpas los hivian aoi-1uila · do ran del todo, que a una inf.:lice nada los havia reducido; porque la cul pa al Pe· c;ador, a u1ia nach inf::lice lo reJuce. 232. Entro el Sllprecno JL1ez ~o el ::I"ribunal del Paraifo, p1ra foneenciar a Adan, y no pareciendo el detinquente, lo bufca d Señor preguotandole. , que ~donde etta ~ ( G ·n•/: J. 9.) Gran prodi– gio! A Adan lo bufca Dios? Dios le pre- , guora, que adonde eí\a.? Pues fu Mag :f• rad no lo fabe? Si; que a fus ojos no h 1i cofa vilible, o inviíible qu::: fe le o~ulte. P~es fi Dios fabe adonde dU: por que fe ( ) lo pregunta ? A eíl:a dificultad réfponJe 7.z. Tc,_tuliano diciendo: Que ella palabra qu;
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