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G ITO SEP:TlMO. ::n51' ie.ndonos a que cortemos el arbol de la. culpa. Fingieron ,pues,los A nriguos, como San Fu ge11cio lo rc:fiere, ( D. f¡,¡f¿:p,r. l_ib. 3• yr11log. ) que huvo u1) hombre llamado ~ll:eon , e\ ,qual era aficiona.difsimo a la ca-z.a, y pira elto tenia, y íufrentJb1 mu~ chos perros, fabuefos , y lebreles. con los qua les fatigaba las fe\vas • y los monees. n bufca de la fi.::ras. U i1 dia, feguidoJ y. cerc;;do de fus perros fe encontro en uo ' o .que con la Diofa Di·oa, d~quien rain• ien fin!;!,ieron , que era cafüfsima. EC\:a ofenfüta de la mucha deshoncfüdad de él:eon • y a~ra viada de que fus impuros -ojos la huvie0en viíl.o defnu.ia, porque fe bañaba entonces en \as aguas dr: uni1 foco• te ; \\cna de enojo, con el poder que le atribuhn , lo convirtió en un grande, y defmedido Ciervo. Entonces tus propios lebreles , juzgandolo verdaderamente Ciervo, embifüeron con el , y !in que le val,dlen muchas vocee; que le~ daba , di•, ciendole~,1ue no era Ciervo, fino Aél:con fo Señor: lo dcfpednaror., y entre todos {e lo comieron , y afsi lo red , x;:ron a la mifma naJa. Todo eíl:o lo refüre Ovidio. (G 9 ) .2 2 8. Leél:or mio , atiende bien a lo mentido de cfta f.tbala,tomo San Fulge~ R a ciO.

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