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GRITO Q!__JINTO. UJ fad fu fealdad , que era la culpa que ha.; via comerdo , y entcandofe a efcondid:¡.s en un de~ban, o foberado de fu cafa, p:ifso alli la noche, defeando cj amaneciefle pa~ ra irfe a confttT:ir con un Sacerdote que moraba en un1 Iglefia tuera de la Vi 112. Amanecio,pues, fatió a la calle, pero fodos fos que encontraba, a{fombrados, y faltos de confe jo, preíurofamente hulln, haíla 1 las beftias de carga , y aun los Jumearos, dando refoplidos,corrian de modo,que oo J!Odian detenerlos. Salio al Campo, y los Labradores al verlo dexaban fus labran~ zas, y hu tan con temor tanto, qu{t no fa. bian donde efconderfe, El Sacerd<.te que el iba a bufcar 1 \o vio ir hkia el, y juzgan– do, que ei::a Demonio cerro las puertas de fa lg\efta, y echando agua bendita empezó a conjurarlo. El pobre Pc:cador, .irrojado en tierra clamaba diciendo: PJdre,ábreme, gue foi un Pecador,que vengo a confdfar,– me. El Sacerdote temeroío profrgliia en s conjuros , aífuftado de modo , que caíi no podía hablar. Pero él Soldado inílando muchas veces, para que le abneífe las puer-. tas de la Ig tefia , le dec1a, que era hombre, que era pecador , y que la culpa lo hav(a uefto tan feo~ que todQs lo juzgaba() Ef~ piri•
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