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GRITO QUINTO. 2.09- 18 5. Lo feguodo, podemos confide~ rar la fea \dad del pecado , refpel\:o del h· mbrc que to com t • Efto es, la tcaldad que el pecado ca.ufa en el alma del que lo· cxecura. No ha1 quien pueda comprehen~ etla~ y a(si,no hai quien pueda declararla, ni hai quien pueda referirla. Les Pecado; r .=s, en et lioro de la Slbiduri.1, (Sap. s. 9.) co rn para o rus pecados a la íombra. , Y cite>. no íolo , porque al modo qllc la fombra. ,on brevedad fe paira, a{si el dclcytc: de {us pecados fe paíso coa brevedid ~ fino tam~ bien porque, al modo que la fombra, todo lo que toc-1 lo ennegrece, y feo mucho lo pone : afü eJ pc.:ado eon, grece, y pone fcií~ima al alma que lo execura ; y efto, aunque h -1ya fido la mas limp1a,la mas clu ra, \a m1s refplandeciente. 186. ~e maycr nermorura que la do– los A g~\es qua do los criofu C1iado¡¡ i nfi n ito 1Ni multiplicados Soles fe les po◄ dian companr ; ni 1os Afrros todos del Firmame'ito ks podta11 competir. A todos los c-xcc:dia o, a t-:l.ios los aventaj,bao; por~ ue era fu bell czl , era fu hermofura fin co p;iracio n. Pecaron; y-el pecadoqu• c1 metieron • no folo los privo de la.her .. ofura que gozabaQn a fü1.q q~c ~am~icq ~

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