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GRITO TERCERO. t J9 hijo de Dios, quedo tambien conílituido heredero de fos mayores bienes : dto es, de fu gloria; porque como San Pablo di– ce , fi fomos hijos tje l:)ios, fomos cambien herederos fuyos , y juntamente herede• ros, ó coherederos con Chril.lo. ( ttvman. 8. 17.) Y porque íepamos que herencia es etta que nos roca , por fer eq el bapr.ifm~ hijos de Dios confrin~idos , oig 4 mosal :Apoíl:ol Sant, lago, que la qplica, diden.; do: que es el l\eyno de Dios. (Epifl. Jacob¡ 2. s.) Y el íeQat San Pedro afirma,que er~ ta herencia es la eterna vida, ( 1 ~ T'i:tr i 3,• 22.) Con que la vida eterna~ el l\eino de Dios, fu G loria, fu Bienaventuranza es la h~rencia , oue por fer hijos de D ios nos toca , y co¡no tales tenemQs a el la todo -derecho. Pero eíl:o fe entiende, mientras efta el hombre en gracia de Dios. Pero al punto que comete nn;i fo.la morta l cul¡:,a. pierde efie derecho; y queda,fegun la pre~ feote juíticia , no folo desheredado ~e la gloria, fi .10 tamb.ien, per,iido ~odo el de– recho quea eíll glo: Íl tenia' e inca¡,,ai de heredarla, y pür cooíiguiente, in:~pofüote elir a poffrerl a, 1 1 1 I 9. O Uios ~io ! Y quirn pudiera darl¡; un le vamado ~larnolo(o G.üto ~ ~a~ da

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