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— 22— se con el Apdstol , que el que santifica y los que son santificados todos son de una misma cosa ‘, resulta de ahi que, acortada la distancia infinita de las dos naturalezas en Jesucristo, la union de los hombres a él comoa su rey que los gobierna, como a Pontifice que los santifica, y como a Redentor que los salva, siendo como es esa ‘union el efecto dela gracia sobrenatural , tie- ne propiedades tan suaves, que la presenlan como una cosa tan natural, tan obvia, y hasta tan alractiva y arrobadora, como lo es el abrazo tierno y el dsculo sanlo, que se dan el padre y el hijo, y un hermano con otro. Todo esto es tan admirable como. inelablos pero 0 todo sites nos descubre con gran claridad la grandeza del amor que Dios. tiene al hombre, el principio de donde le viene a este la dicha de poder unirse al mismo Dios, y los medios por los cuales con- sigue un favor tan superior a sus propias fuerzas. Pero es ne- cesario que junto con la bondad de Dios entre a obrar su justi- cia; y mucho mas cuando se trata de una gracia concedida gra- tuilamente, de una elevacion para la cual no hay, fuerzas pro- pias en la criatura, y de elevacion otorgada a un ser racional, espiritual y dotado de facultades tan relevantes , cuales son el conocer 4 su Criador , el poder amarlo y deber adorarlo libre- mente, facultades concedidas al angel y al hombre nada mas. -Examinense las exigencias propias de la naturaleza divina, y las obligaciones de la humana, y se deduciran al momento consecuencias las mas trascendentales. Suponer que Dios no tie- neun derecho eterno é imprescriptible a que la criatura racional le ame y le adore, y mucho mas cuando la ha elevado por pu- ra misericordia a su amistad por medio de la gracia , seria des- conocer hasta las nociones de la razon natural: decir que el hombre se ha de conducir para con. Dios que lo santifica por mera misericordia, para con Dios que se humillé a tomar ‘ Hebr. cap. Il, v. 41,
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