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— ae labios se sabe lo que hay en el corazon *. Pero juzga, y tiene que juzgar todo cuanto pertenece a esta comunion exterior delos miembros entre si, y con su cabeza: tiene obligacion estricti- sima de examinar, si esa fe es la que ella profesa, si esa doctri- na es la que ella ensefia, si esos sacramentos son los que ella ha recibido de Jesucristo , y si esas oracidnes son las que ella ha establecido para adorar’a Dios y darle culto exterior , velando siempre para que nadie falte, dando 4 Dios ménos de lo que se le debe, ni se exceda, dando a sus ane ‘md ~ af ~~ es Justis kaa 21s) ft aest atid ett) Si file _ Ahora: aciaentasa’ , @quién ha‘de ase estaaaueies ra, la cabeza 6 los miembros ? Si correspondiese a estos , des- apareceria la hermosa analogia que’ hemos visto descrita tan admirablemente por el Apdstol ; la Iglesia seria el cuerpo moral mas monstruoso , en el cual las manos y los piés diseurririan y decidirian, sometiendo la cabeza asus sentencias y a su imperio, sucediendo lo opuesto 4 lo que vemos que sucede aun en los ani- males irracionales , en quienes reside el instinto director de sus operaciones , no en los miembros sino en lacabeza. Entonces'se- ria el cuerpo mistico de Cristo inferior en dignidad y en preroga- livas alos cuerpos puramente animados de alma sensitiva, No pudiendo, por lanto, corresponder esa magistratura a los miem- bros, tiene que ser propia y exclusiva de la cabeza. Pero jde qué cabeza? , Acaso de la cabeza invisible Jesucristo? Si asi de- biese ser , desapareceria tambien en sus efectos y resultados la analogia propuesta. Cristo esta en los cielos; y si vive en. la lierra con los hombres en la Eucaristia, vive de una manera invisible; el tribunal para juzgar:ha de ser visible y palpable, j Ha de ser juez externo y visible él que no ha querido que se le 'vea sino por los ojos de la fe? {Ha de tener caila miembro de su cuerpo mistico derecho para decir , que ha;consullado a ‘ Mat. cap. XIkov. 34.

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