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— ee mismo Crisdstomo, en la cual todos son miembros del cuer- po de Cristo, y cada uno debe hacer aquello para que esta destinado , trabajando todos de consuno para un mismo fin, que es la conservacion mitua por medio de la comunica- cion de las operaciones respectivas, Amense unos 4, otros estos miembros, quiere decir el Apdslol; no haya division, no envidia, no emulacion; nadie desprecie a olro, ni quie- ra excederle; cada uno eslé contento en su grado y en su ofi- cio, porque asi participara de su propio. bien y del de los de- mas, lo mismo que sucede en el cuerpo: pues en éste, el pié anda por el. ojo, por el oido, por el vientre , y viceversa , el ojo ve, el oido oye y el vientre cuece las. sustancias para el pié. He ahi.lo que sucede en la Iglesia : todos los miembros cooperan a su unidad perfectisima, siendo obra suya Jo que hace cada uno de ellos: ella bautiza en el bautizante, predica la palabra divina en el evangelisla, llora en el penitente, absuelve en el sacerdote, y se alegra y alaba 4 Dios en quien lo bendice. Pero,.no se contenté el Apdstol con decirnos por medio de esa analogia, cual es la unidad del’ cuerpo. mistico de Cristo, sino que nos explicé el modo que habiamos de guardar, para ir creciendo en el mismo cuerpo, Jo cual encierra una profundisi- ma alegoria acerca del érden externo de las cosas que vemos en la Iglesia catdlica relativamente a la union desu cabeza y de sus miembros. Dice asi, escribiendo a los fieles de Efeso: A cada uno de nosotros ha sido dada la gracia, segun la medida de la do- nacion de Cristo’. Sin duda alguna habla aqui el Apdstol de las gracias interiores que Dios da a cada uno, repartiéndolas , no se- gun el mérito del hombre, pues entonces no daria ninguna, sino per los méritos de su Hijo, y segun la medida que El establece, dandola mayor 6 menor, segun su beneplacito. Pero tambien ha- bla de aquellas gracias que Dios da 4 ciertos hombres para la san- ‘ Ephes, cap. IV. v. 7.

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