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— 347— y tan bien ordenada como un ejército. Asi la et el Espiritu Santo‘, y asi tenia que cumplirse. 9 Estas tres cosas con que es comparada la Iglesia, que’ son, elsol, la luna y la gran pujanza del ejército que inspira ter- ror por su orden, vienen a significar lo mismo: la unidad. Pero en una y otra de esas comparaciones se advierte que la causa determinante de esa unidad quedaria sin efecto, si los objetos que forman esa unidad no estuviesen dotados de ciertas cualidades, de las cuales ho pueden prescindir jamas. En el sol y en la luna, que son dos cuerpos distintos, hay una unidad y es la del influjo, la de dar aquel y recibir ésta; asi como en un gran ejército hay la misma unidad , pues por valiente y aguer- rido que sea , si el general no le da cohesion , érdenes y dispo- siciones , y si cuando le da todo eso, Sule no lo peribee todo se © disipa. Pero hay todavia otra circunstancia, 6 ennjor dicho, otra propiedad esencial en esos objetos que sirvieron al Espiritu San- to para describir 4 su esposa la Iglesia, y'son esas propiedades Ja independencia y !a dependencia; el tener uno una cosa, que el olro no puede poseer en el mismo grado; el dar uno sin reci- bir, y el recibir otro, no pudiendo dar si deja de recibir. Asi el sol que tiene luz propia , se la daa la luna, sin que ésta pueda participar 4 otros cuerpos la luz que recibe , con la misma in™ tensidad con que la recibe: asi el general da drdenes a sus sol- dados, sin que éstos deban darlas 4 nadie. Por la misma razon se advierte la independencia y la dependencia de los objetos que forman una unidad, siquiera sea planetaria, cual es la del sol yilaluna, 6sea moral, como lade un general con su ejército. Nosotros vemos doce veces cada afio en'losfenémenos de la luz comunicada por él sol y recibida por la luna, 10 qué es esa inde- pendencia del primero y la dependencia de la segunda. Aquel ' Cant. cap. Viv. 9.

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