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= 320 — para ejercer esa»mision, lo demostré e) mismo Jesucristo, cuando volviendo ‘a ‘él sus’ discipulos: despue dé cumplir la primera’ mision que les did, y mostranddse estos conten- los y alegres’) “porque hasta ‘los espiritus’ infernales habian obedecido @ su voz, les’ dijo estas palabras: Yo veia a Sa- lands jue caia del cielo como un rayo *. Y {por qué’ dijo Cristo esas palabras 4 sus discipulos?’ Para inculcarles la humildad, para que temiesen' por su miseria y fragilidad. «Jamas hay se- »guridad, dite San Bernardo * : ‘no la hubo en el cielo,ni en el »paraiso, y mucho ménos en el mundo. En el cielo cayérel dn- »gel, en preseticia dé la Divinidad ; en el paraiso Adan : Judas »cayé en la*misma escuela det Salvador.» El: enviado “en la Iglesia catdlica’ha de cimentarse en la humildad , y nose hade mover de ese cimiento: de'tab'manera que se muestre n sus palabras y en sus obras el encargado de Dios para cumplir con su thiinisterio; no saliendo jamas de-lo mandado, y para que pueda decir siempre con San Pablo : Somos embajadores en nombre de Cristo , como que Dios‘ habla por nosotros *s) Deseritas estan ya las reglas inmutables de la politica sagra- da dela Iglesia para la perpetuidad e su gerarquia y paral go- bierno de cuantos pertenecena ella: pero no hemos dicho todo:lo que encierra esta materia. No nos contentamos con decir que ese edificio de la Iglesia y ese reino de Dios es indestructible, porque es Dios mismo quien lo ha fandado. Porque en. la conservacion de esa obra admirable de'la omnipotencia y del amor’ de Dios, no solo entra él con su virtud ; 4 la cual nadie’ puede resistir, sino tambien los hombres con’ su voluntad libérrima veesponta- ‘nea. Y esto'es precisamente lo que! mas admira a los siglis 'y & los hombres, y lo que irrila mas’al enemigo del: linage huma- no, y 4 los perseguidores dle la Iglesia. Aquel y estos se confor- Pope. capl Ww 48; ®. Sermo de ligno', foeno et stipuld. =’. 2.. Cor. cap: ¥-"v. 20. ) aie oie

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