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= Sg = cio, ni sacrificio sin sacrificador , es decir, sin sacerdote ador- nado de las. prerogativas emanadas de la misma religion; de Dios mismo que la ha revelado. Y esta claro que eslas prerogati- vas entrafan en la misma religiony en su origen celestial, y que no pueden darlas los hombres como originarias de ellos, sin que la donacion lleve el sello de. nulidad completa, ni des- pojar de ellas a quien las tiene eee sin wage un acto de la mas sacrilega tirania, Y es verdaderamente digna de nuestra veneration necon- ducta que Dios ha tenido en la eleccion de los hombres !lama- » dos a ejercer el sac rdocio. Porque en esla materia sé reservé en todo tiempo el designar quiénes habian de ser sacerdotes: y léjos de permitir que, se ingiriese nadie en elegirlos ni en de- ponerlos, ordena expresamente que nadie los toque , porque él ‘los ha ungido‘, y dice a cada uno de los hombres, que ningu- no tome el honor del sacerdocio, sin ser llamado por él mismo como. Aaron *. Y¥ para esto les manda que imiten 4 su pro- pio Hijo, quien no se glorificd a si mismo para hacerse Ponti- fice, mas aquel que le dijo: tu eres sacerdote eterno segun el érden de Melquisedech. Asi, en la ley antigua Dios mismo de- signd la familia de Aaron, para que subsistiese en ella e! sa- cerdocio transitorio que eslablecia : y cuando este sacerdocio iba a caducar, su mismo Hijo hecho hombre, que habia reci- bido desu Padre la uncion sagrada del sumo y eterno sacerdo- cio, establecia las reglas, 4 las cuales se habian de atener los que habian de tener parte en el sacerdocio que iba 4 establecer en su Iglesia. El mismo las puso en practica el primero, lla mando a sus Apdstoles, separandolos del mundo, preparando- los al sacerdocio y al episcopado, ¢ imponiéndoles por fin, la mision para que los tenia destinados. Las paginas del Evangelio nos demuestran esta verdad, y ‘' Psal. CiV..v. 5.» *.. Heb. cap. V. v. 5.

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