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—it — ee 3 Palemidad”y mig “iveral® Muy digno es de nuestra meditacion el modo admirable que empleo Jesucristo, al mandar a San Pedro que confirmase a sus hermanos y ejerciese en su Iglesia el magisterio: pues diri- giendo 4 éste su palabra, no dijo una sola 4 sus hermanos, en la cual les manifestase que ellos debian prestar 4 aquel obe- diencia,y sumision. Pero jera acaso necesario que Cristo lo di- jese? En suma, ;qué es lo que Jesucristo dabaaSan Pedro? El poder sobérano, el sacerdocio sumo en toda sy, plenitud , la pa- ternidad suma con todas sus atribuciones. Sobre este particular, Jesucristo habia ensefado lo necesario para que todos supiesen el modo con que se habia de cumplir.el deber de la obedien- cia de:los hijos &:Jospadres,, y lo relatiyo al precepto que por ley natural y divina éstos tienen de cuidar de. aquellos cuan- do las dolencias de la senectud los debilitan, Los fariseos , fal- sos y apasionados comentadores de la ley, habian interpre- ado tan mal el modo de honrar & sus progenitores, que alfin los dejaban sin honra, y se aplicaban. Asi mismos el pro- ‘Wecho de esta honra, sepultando entre la tierra de sus pasiones y entrelos escombros de tradiciones humanas las prescripciones de la ley de Dios,'. Habia, pues ,-explicado Laaecriato que al mandamiento i m- puesto a los hijos de honrar a los padres, no admitia comenta- ris falsos, sino. que debia entenderse en su sentido obyio y natural, el cual esta reducido. &,que. los hijos los amen, les obedezcan, los reverencien y los socorran en sus penurias. Al constituir por tanto a Pedro. padre de todos los fieles, imponia ' Mat. cap. XVIl. v. 8.
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