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— 298 — que El estaria con ellos hasta la consumacion de los siglos *. Aquel Apéstol privilegiado era Pedro, y vamos a referir lo que pasé entre su Maestro y él, pocos dias antes - —_ e- to subiese triunfante 4 los cielos. Hallabanse siete discipulos , pescando juntos en el mar de Tiberiades , despues de la resurreccion de su Maestro, y habien- (lo trabajado en vano toda la noche, al amanecer se encontraban 4 corla distancia de la ribera. Vieron en ella un hombre, que les preguntaba si tenian algo de comer; contestaronle que no; alo que repuso el hombre de la ribera, que echasen la red a la deré- cha del barco , que alli hallarian. Lo hicieron asi, y al poco ya no la podian sacar por la muchedumbre de peces, lo que fué causa de que el discipulo amado, que estaba entre los otros, conociese que aquel que se veia en las arenas, era Jesus, y di- jese 4 Pedro en el acto, es ef Senor. Y asi era. Jesus esperaba — en la ribera, teniendo ya preparado el desayuno para sus siete discipulos: legaren éstos, y el mismo Maestro fué dando a cada uno pan y peces. Comieron, pues, en presencia de su Maestro; y concluida la refeccion, empez6 entre’ Jesus y Pedro aquel dialogo admirable, del cual podemos decir, que es el mayor que Dios ha tenido con un hombre. Pregunté por tres veces 4 Pedro, silo amaba, si loamaba mas que aquellos que le acompafiaban ; y otras tantas contesté el discipulo, que bien sabia El lo mucho que lo amaba, entristeciéndose a la tercera pregunta, y contestandole , que pues conocia y sabia todas las cosas, bien sabia El cuan intenso era el amor que le tenia *, Grande y magestuosa fué esta escena , en lacual se ve lo que no se ve, ni se encuentra en cuanto habia oeurrido en e! Antiguo Testamento entre Dios y los Profetas con quienes hablo. Paré- cenos la escena de un gran monarca, tomando juramento de fi- delidad al mas. querido de sus generales, antes de entregarle ' Math. cap. XXVIL ¥. 20. 2 Joan. cap. XXI.
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