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— 292— que con ciencia practica y experimental, ‘tuviesen certeza de que era verdadero hombre, y que despues |‘Jo viesen resucitado, y confesasen todos, aun el mas incrédulo de entre ellos para creér en su resurreccion , que era Dios y Sefior de cielos y tierra. Enténces ; cuando sus corazones rebosasen de alegria al ver 4 su Maestro triunfante de todos sus enemigos , del infierno, de la muertey de los espiritus infernales: enténces, cuando te— nian ya una prueba indudable de que ellos’ tambien ‘vencerian al mundo, como su Maestro lo habia vencido, puesto que les habia dicho por esa misma razon , que no lo temiesen *, es cuando aquel rompeel velo, y descubre en toda su luz la gran dignidad del que habi de hacer sus veces en la tierra. - ~ Pero esta materia es’ tan extensa, que la reservamos para tratar de ella singularmente. Por ahora nos basta decir que la legislacion que ha de estar vigente en el reino de Cristo esta publi¢ada en cuantas palabras el mismo rey fundador de su reino dirige 4 sus discipulos. Este reino no queda fundado has- la que ‘el monarca no derrame su’ sangre y triunfé'de sus ene- migos; pero esta’ dicho ya cuanto pertenece 4 la estabilidad y perpetuidad dé “este reino y al objeto de su fundacion, Es un reino de santidad , de justicia y de verdad; y por consigiiente el monarca que lo funda y lo consolida, es y se llamaa si mismo wT de la verdad y maestro de todo el que oiga sa voz. “OY N6 aqui’ las reglas dé la ‘politica verdaderamenté santa y amide que Jesucristo tiene como réy de su reind’ en la tier- a, y que deja 4'su Iglesia ; marchar por las sendas de Ja ver- aaa predicar la verdad, sostenet la Verdad, y morir en defen- sa de’ ella. Para esto he venido yo al mundo, “dijo este rey del cielo @ tit politico vano y falso, para ‘dar testimonio & la ver- dad*. Esta verdad brilla en la gerarquia que Jesucristo institu- yO durante su vida mortal, como lo hemos visto, y que com- * Jo. cap. XVI. ¥. 33, § Jo. cap. XV. v. 37. edi i aS

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