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— 232 — casa de Jacob por siempre, y su reino no tendré fin *. No podia hablarse con mas claridad : la primera persotia de todo el linage humano, que supo la inmediata venida del Mesias, es su propia madre : pero no lo sabe sino bajo la idea que te- nian de él los profetas: era el’ gran monarca, el gran capitan, el furidador dé una monarquia eterna, el que iba a venir segun lo expresa el angel. Por consiguiente, se echa de ver que lo que iba & ejecutar ese enviado de Dios, era la realidad de cosas um- bratiles que se habian visto en la tierra, y que habian pasado, sin que debiesen volver. David habia tenido un reino, cuyos limites fueron la Siriay el torrente de Egipto, el Eufrates y el gran mar; su hijo lo habia‘de tener sin limites: David lo habia tenido por un tiempo sefialado, su hijo lo tendria por toda la eterni- dad: David tenia cierto nimero de principes que gobernaban, quiénes en Zabulon, quiénes en Neptali, quiénes en otras tri- bus, pero sin salir fuera de los limites de su reino; su hijo los habia de tener en toda la tierra, sin que hubiese una genera- cion que no los viese*. No habia, por tanto , motivo para padecer equivocacion al- guna: el enviado de Dios venia con dos prerogalivas' tan exclu- sivas de él, que no podia confundirse con nadie. Era la pri- mera el ser engendrado por Dios, el ser, por consiguiente, su Hijo: era la segunda, el ser constituido por su mismo Padre rey en el monte santo de Sion *. Pero estas excelencias no se le daban, sin que tuviesen un objeto, y era el de énsefar los pre- ceptés de Dios en el mismo santo monte Sion, y e! de reinar en toda la tierra, y sobre todas las gentes, rigiéndolas y gober- nandolas, y tambien quebrantandolas como se despedaza un vaso hecho de arcilla *. Este plan vastisimo de la misericordia divina , delineado en Lué. cap. 1. ¥i34. 32033. * Ps. Ih. ¥. 6 ? Ps. XLIV. v. 47. * Ps. Ib v. 8. 9.

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