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= d>72=— poderes, como Jo demuestra entre otras mi! cosas contempora- neas el bombardeo de Roma, el estado de prision a que esta reducido el Sumo Pontifice y la duracion ya trienal de esa in- justicia publica, hoy dia ya europea, sin que aparezca en el escenario dée' la sociedad un hombre que vce a la ere en defénsa de la verdad y la justicia holladas. : pr 29 Preguntariamos aqui a qué ‘se reducen nd politicos , que han adoptado esa ciencia carnal , con la cual-se pretende gober- nar hoy los pueblos; pero es demasiado conocida de todos’ la manera de vivir de nuestros tiempos : demasiado saben los hi- ' jos de esta edad, que los escafios de Ia politica actual son una especie: de depésito de la piedra filogofal , que convierte el co- bre én oro: hartos estamos de ‘ver esos saltos de sube y baja, cuya mitad se hace’ en la pobréza , y cuya otra mitad se consu- ma en la abundancia: hartos estamos de ver en continua alter- nativa la gravedad aparente del escaiio y la loca alegria del con- vite, la altisonancia’ y él h blar'severo del }amado santuario de'las leyes, y los chistes, los ‘donaires y la frivolidad que producen los vapores del vino. ‘Nos abstenemos, por tanto, de calificar 4 esos politicos, dejando quelo haga ‘un gran’ sabio que fué el asombro: del siglo en que vivid: « Monstruosa cosa es, dice, alto puesto ; y grado infimo; asiento elevado, y vida ab- yeela’; palabra magnilocua, y mano ociosa; hablar mucho, y no dar fruto alguno;; aspecto grave, y conversacion ligera; mucha autoridad, y continua —' cara sane Y pense desatada *.» ! En ese cuadro estan videadod ee: politicos del emestienn, asi como esta bien desentraiado el caracter de la politica anti- cristiana que el mundo sigue, en el siguiente que tomamos de otro gran sabio, a quien la posteridad , con sobrados motives, lg consagré el renombre de Grande. He ahi, dice, cuales la politica mundana:«ocullar, el corazon entre — ' S. Bernard. lib) Ul. De considerat. ad Eugen.

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