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— 265 — ciencia,querlos de estos tiempos de arida -incredulidad, y po- seian el sentido comun, que a ellos les hace. falta. Aducirémos las respuestas de aquellos filésofos , venerables por cierto, si- quiera por su antigiedad , y muy atendibles, porque sus sen~ tencias son producciones.de una época verdaderamente de igno- rancia. Pero, permilasenos antes referir, unas palabras de San Cipriano, en las cuales se describe lo que es Ja politica menlirosa y sus efectos: y digamoslas, aunque no sea mas que para que los politicos de la ficcion y de la iniquidad tengan conocimiento del juicio que han de formar de ellos sus contemporaneos , y del mas severo ¢ inapeable que hara la historia. Zs wna verdadera demencia , dice el santo doctor, el no reflewionar, ni saber que las mentiras no enganan por mucho tiempo: que no es de noche, sino miéntras no sale el sol: pues apénas amanece, y el astro del dia extiende sus rayos, las tinieblas y la oscuridad:ceden - elpuestod la lus, y cesan dos latrocinios que se cometen pr lomeeae G4 091g BRN No falto entre los filésofos 4 paganos quien eciablesiggt ioe mismos principios de politica, que profesan los racionalistas ac-> tuales , lo que no causa extrafieza, pues la verdad revelada no’ habia amanecido para ellos. Véase lo que decia Euripides: Con tal que reines , puede violarse todo derecho: en otras co- sas puedes cultivar la piedad *. No encontramos que difiera _ esta doctrina del fildsofo pagano de la que enseiia el racionalis-) mo moderno, cuando dice que, «las leyes sobre costumbres no » necesilan sancion divina, ni mucho ménos que las humanas’ »sean conformes al derecho natural)*;» y atin parece mas terminante y mas subversora é impia que la del filésofo paga- no, la doctrina racionalista, que «no: solo no reprueba la vio- »lacion de cualesquiera juramentos, por muy sagrados que ‘ Diy. Cyprian. Lib. I. Epist. 3. 2 Jus regnandi gratia violandum est: aliis rebus pistatim colas, * Syllab. prop. 56. damnat,

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