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= BG Con estas escenas se inauguraba el siglo deb racionalismo, cuyas pretensiones ridiculas habian de llegar al extremo de empefiarse en que los mandatarios saqueasen las iglésias y sé declarasen enemigos de la religion y de Cristo, y persegtido- res del sacerdocio, y sin embargo, quisiesen que ‘los Obispos los recibiesen en sus catedrales , con los mismos honores que se dispensaban a los reyes cristianos, que eran defensores de la religion, y fundaban con sus propios recursos esos mismos templos. Ridiculaes a todas luces semejante pretension: pues de~ bicran saber que hay una diferencia inmensa de rogar 4 Dios en el templo santo por los mismos Nerones, pidiéndole para ellos salud y gracia, para que reinen con verdad y justicia y se con- viertan y se salven, a recibirlos en el recinto sagrado con ma- gestad y solemnidad religiosa, 4 honrarlos como protectores de la religion, y a darles participacion en los misterios santos. San Pablo mandé lo primero 4 Timoteo ‘, pero no le encargd lo segundo. Al cerrar el punto anterior , hemos dicho que es pre- ciso estar obcecado para no ver que el mundo se ha trastorna- do completamente: al concluir el presente, debemos decir que, desde que hay mundo, sobre todo, desde que la humanidad puede Ilamarse un mundo de inteligencias ilustradas por la luz verdadera , cual es la verdad enisefiada por Cristo, no ha ha~ bido tirania semejante a la que esta ejerciendo en la tierra la oligarquia racionalista, cuyo cargo parece que es destruir la Iglesia catélica, canonizar la mentira y ahogar la verdad, sind en su gérmen, 4 lo ménos en los labios de quienes deben de- cirla... Bien claramente estamos viéndolo en nuestra cien veces desventurada Espaiia, donde los excesos de la impiedad han llegado al extremo de mandar tasar todos los templos del reino sin duda para venderlos, 6 para obligar 4 la nacion catdlica ‘ 4," Tim. cap. IL. v. 4.
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