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ao. humillado al sacerdocio y al Pontificado cuanto han podido, y despojado 4 la Iglesia de sus bienes temporales. Dirémos, aunque con dolor profundo de eunieiceteon: : que los males causados a la Iglesia por la politica moderna son muchos: pero se engafian mucho los hombres , si creen que han -llegado 4 herirla en lo que ellos pretenden: en eso de haberla despojado de sus bienes temporales, la politica impia ha destrui- do Ja materia; pero ha quedado salvo el espiritu , y esta en pié el principio. Esos bienes de que ha sido privada la Iglesia, te- nian su origen en la caridad que viene de Dios. Cuando Cristo subid a.los cielos, no dejé 4 sus Apdéstoles ningun tesoro. Pues bien, sumese el valor que tienen todos los templos levantados 4 su nombre, el de las fundaciones piadosas , y de caridad y beneficencia, eslablecidas en los reinos catdlicos, y asimismo el de las lierras donde radicaban los capitales dejados a la Igle- sia, y despues , comparese su valor con el que tienen Jas tier- ras en que estan fundadas las naciones europeas, y el resultado sera, quizas, que excede en valor lo consagrado a Cristo, al que tiene el suelo material dela nacion en que vivimos. Todo ese valor ha salido de la caridad de los fieles. Y ahora preguntamos: jse ha acabado la caridad? ,Se ha acabado el principio de donde mana esta caridad? Pues hay que decir que son unos necios, quienes prelendan que han de dejar sin bienes a la Iglesia, porque le quiten los que posee; ni mucho ménos, que han de someler a sus caprichos impios al sacerdocio, porque le arranquen sus alimentos. Cristo, que es el principio de la cari- dad, asi como se la infundié a sus fieles en tiempos. pasados , se lainfundira a los presentes y 4 los fieles venideros: Cristo, que did valor a los sacerdotes finados para defender su fe contra los liranos que los malaban de hambre; se lo da y se lo dara siem- pre a sus sucesores en el sacerdocio, para que hagan lo mismo. Estamos precisamente en el siglo del martirio del hambre, por haber sido despojada la Iglesia en su sacerdocio, y en el

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