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== »huérfanos: y miéntras en recompensa hacen gracia a los im- »pios, rehusan al justo la justicia, lo despojan, y se esfuer- »zan en su corrupcion, para estimular vergonzosamente todas »las malas pasiones con gran perjuicio de la misma sociedad scivil ‘2 Sobremanera graves son estas palabras del Vicario de Cris- to, pues esta explicada en ellas la verdadera causa de las tris- tes y dun horrorosas escenas, que presenciamos hoy dia dema- siado a menudo, dejandose entrever tambien el porvenir de una sociedad que ha abandonado a Dios, y en justo castigo de su apostasia, parece que va a verse abandonada de él. Contraese, en verdad, en estas palabras el Vicario de Cristo 4 los hombres sin fe divina y humana que, faltando al derecho natural y di- vino y a estipulaciones existentes entre autoridades constitui- das , entraron a sangre y fuego en los dominios de la Iglesia; pero de esas mismas palabras se deduce facilmente, cual es la causa del desdrden social que trae desasosegado al mundo ; el venerable Pontifice sefiala con el dedo al autor de las malas doctrinas , que han enfermado los entendimientos, cl cual le- va escrito en su frente su nombre y su oficio: este nombre es mentira, y el oficio que tienc es mentir. Pues bien, el padre de la mentira es el autor de la politica anticristiana, que se traduce en los principios erréneos que se estan publicando y ensefiando a los hombres, hace ya tres siglos : y el mismo ha puesto a sus innumerables afiliados una mascara seductora, so- bre la cual se descubre la misma calificacion, aunque se oculte con hipocresia: tambien estos llevan su ensefia y dice, mentira. En efecto, en todo lo que constituye la politica moderna 6 tiene relacion con ella, se miente sin rubor, se miente con descaro, se miente como no se ha mentido jamas. Hoy mismo estamos palpando con dolor los resultados de una de las men- * Encyclica Venerabiles. die 17. Octob. 1867.

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