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~4'2 SERM6N · X. aquel amancebamiento , aquella torpe amistad y iascivo tra– to ; yo soy , replicará ptro vicio , aquella muerte que dis– te cruelmente· á -aquella pobre- criaturilla, á quien para, siem. pre priv:iste de vet á -Dios: yo soy aquella·· maldicion que echaste á tus hijos ó á tus pádres ,- aquel ·odio , aquel reu-· cor .y enemistad ·: conócenos , míranos bien , que tus · obras somos , tú nos hiciste : Opera tua sumus , non te deseremus; Y o soy , en fin ·, tu propia -conciencia , dii:á ésta al pecador en el divino tribunal , en' ñ1í estan escritos con indelebles caractéres todos tus pecados de omision y comision , de obra , palabra y pensamiento con que ofendiste á Dios, faltando á las obligaciones de hombre , de christiano , ·de superior , de sacerdote, de religioso : míralos bien; y ad– vierte que ni un· pensamiento el mas ligero dexa efe estar escrito , ni falta de poner la palabra mas pasagera é in– "diferente : tuyos son todos , tú los cometistes , y por ·eso claman todos contra tí p idiendo tu perdicion : Accu– ·sator ·erit proprium seelus::: tu nos egisti, opera tua. sumus, ·n·on _te des~remus. ::· 1 ;::::. ·· · /~¡Qué expectáculo será este para nosotros , amado pueblo f mio! ¡Quántos pecados en que ahora no pensamos,- y d~ , -que· no nos acordamos, se descubrrrán entónces :nuevamente; y se pondrán. delante de 11osotros ! ¡ Quántos conoceremos que· absolutam~nte no· co~ociamos , y de que no nos ar.! giiia ·1a- conciencia! ¡QuáÍ1tos pecados agenos se pondrán á– nuestra cu 1 enta por el. consentimiento ·, el mandato , el in– fluxo , el-disimulo! ¡ O quánta falsedad se descubrirá en nnestras ilusiones·,- e·xcusas y pal~adas justificaciones! ¡Quán– tas dificultades y qüestiones que en·la vida resolvimos á favor de las pasiones, serán decididas en nuestra -condenacion! ¡Quán– tas virtudes brillantes delante de los hombres , perderán to– do su explendor , y no serán otra cosa que interes , vani- Í ,. ~~ ..;~ ft.. t'~t o..~ . ca,.,,~~ """"""!í~.t....¡f'- (¡,,~ 1-. f..., ~ ~· .,. ~ 14c. l~ ! 1 ' , DEL J VICIO · P ARTicuLAR. 2·4 3 dcttl, · hábito ·, inclination natural _, respeto humano , y aca– so hipocresía y .fingimiento! ·¿Qué ·excusa podremos dar~– qué podremos responder qul!ndo .nuestra .misina conciencia. nos acusará , nos convencerá , nos condenará? ¡Ah, y c6mo se arrancará de nuestras entrañas .esta tristísima y lamenta: ble co~clusion : Ergo erra1Jimus! Perdidos somos, pues er– ramos el camino _de nuestra salvacion. P erdidos somos , pues estamos viendo ,el quebrantamiento de la ley santísima de Dios. Perdidos somos , pt~es estamos mirando la verdad <>On que el demonio depone contra nosotros. Perdidos somos, p·ues. estamos tocando ser cierto quanto el santo ángel nos acu– sa. Perdidos somos, pues nuestra misma conciencia es un irre· voc;able testigo de todas nuestra·s maldades , y las ha máni– fest.i_do· pidiendo · nuestro castigo : Ergo erra'Vimus. Perdi– dos somos, é infaliblem~nte nos condenamos. Así conocerá el pecador la sentencia que merece , y se la dará asimismo aun 4ntes que la pronuncie el juez supremo, viéndose ya con– vencido por la ley santa de Dios , por el _demonio y por el ángel de su guarda , .y por su propia. conciencia. Sin embargo , para su mayor confüsion tendrá que oír– la de la boca de su Dios , su Criador y Salvador,· que tomando entónces el tiempo de juzgar no solo los pecados; _sino tambien las buenas obras, y habiendo callado por to,. ~fa la vida del pecador con infinita paciencia y misericordia, levantará el grito como muger en el parto, y dirá al mí– sero pecador ~Cúi exprobrasti, et quem blasfemasti, et super quem exaltasti 'V0cem , et le'Vasti alti'tudinem oculorum tuorum (a)? . Infeliz , dirá el Señ~r, ¿ conoces á quien des- ·preciaste? ¿ Sabes á quien blasfemaste ? ¿Contra quien le– vantaste. tu voz y altaneros ojos? ¿ No sabes que soy

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