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178 CARTAS DEL BeaTo DirEGO suadiéndole con eficacia desista de su intento, por los grandes perjuicios que de lo contrario pueden resultarnos y grave desazón que se le ocasionará al Ilustrísimo de Zaragoza, y he pedido al P. Miguel le escriba sobre esto propio. Dios quiera se avenga á lo que es razón. Siento mucho el cansar á V. con cartes agenas. La adjunta contiene las preguntas que V. verá en algún rato menos ocupado y me dirá qué respues- ta conviene que yo dé á ese sujeto. En esta mi- sión y en la de Orihuela estaremos hasta Pascuas, si Dios no dispone otra cosa, y de allí seguirémos á Murcia. Supongo á V., P. mío, sabedor de todo lo ocurrido en Valencia, por el alto aprecio que aque- llas gentes hicicron de la santa misión, honrando al misionero por respeto al que lo envía, y por esto, y la falta de tiempo, no se lo refiero. Lo que no debo callarle es el cúmulo de benefi- cios y milagros repetidos con que su Majestad me asistió en aquellos lances ó actos honoríficos; tanto, que puedo asegurar á'V, que ni levísimamente se conmovió con ellos mi interior á complacencia. Vi sensiblemente la mano de Dios sobre esta su ingra- tísima criatura, para en la actualidad, antes y después, dirigiese aquellos honores á quienes los ordenaban sus agentes. Las tres veces que me pusieron las mucetas y borlas en la Universidad, las dirigí á las tres veces que fué ignominiosamente vestido y desnudado nuestro Redentor, et sic de cateris. La plática de misión que antecedentemente prediqué al Cláustro fué de Dios toda, porque sólo milagrosamente pude decir lo que dije y del modo que lo dije; sea Dios por ello glorificado. No puedo más, porque me llaman para ir á pre- dicar á las monjas y luego se va el correo. Mánde-

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