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Año 1787 171 pougo á V. sencillamente para que me diga si he errado, qué debo hacer para desagraviar á su divina Majestad; y si no aquietarme, aunque esto lo miro muy difícil. Mi interior ha estado muy disipado y como si Dios me hubiese arrojado de sí; hasta esta tarde que en la plática he conocido su divina asis. tencia, que temía me faltase. Esta misión ha sido tan bien recibida, que no obstante de no hallarse otro ejemplar de haberse hecho en la santa Iglesia Cate dral, ni aun por los santos de aquí, san Vicente Fe rrer, san Luís Beltrán, beato Juan Factor, beato Gas par Bono «., han acordado los Sres. con el señor Arzobispo, que los ocho días primeros los predique en su iglesia. El concurso ha sido desmedido y lu- cidísimo, todo el pueblo se ha conmovido y nO sé qué cosas empiezan á referir de un niño baldado que al fin de la plática entre- la bulla de la gente por la gritería de dos que dicen son energúmenos, vino en los brazos de su madre dando á gritos las gracias; mas esto, aunque lo ví, no puedo decir con certeza si ha sanado milagrosamente 6 qué ha sido. La prisa de despachar la carta no me permite más, (1) Deseo tenga V. salud para seguir su santa tarea en esta Cuaresma y paciencia para sufrirme. Ten- go pedidas las gracias para que mi venerable abue lo y hermana entren en la Cofradía de Nuestra Se- fora del Pilar pero aun no he tenido respuesta. Yo sigo, no muy malo, pero algo ruín de fuerzas: me parece deseo de corazón la gloria de Dios y hacer 1) Nada, que no hay quien le saque una: palabra en cuestión de milagros. ¡Que pronto se le acabó el tiempo ape nas indicó el hecho! Calló entonces aquella lengua bendita que tanto alabó á Dios, y hoy sus huesos secos publican á los cuatro vientos sus heróicas virtudes y el dón extraordi nario que la divina Providencia le dió de hacer milagros, milagros cual jamás hemos visto, como 1 nación de sangre de sus huesos áridos. y a prodigiosa ema:

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