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166 CARTAS DEL BEATO DIEGO mente muy padecida, y me es imposible atender á tanto. Si á V. le parece, puede hacer le digan en mi nombre esto, y que en Granada tiene muchos con quienes consultarlo. Doy á V. las gracias por lo que ha hecho á favor del pobre de Algarino. Pido me désu bendición y el socorro de sus oraciones, mien- tras ruego á nuestro Señor me guarde su vida mu- chos años en su santo amor y gracia. De V. su afectísimo menor hijo que más en Dios lo ama. Fr. Dreao José DE CADIZ. (1) Mi P. y Sr. D. Juan José Alcover. + J. M, Y J. Aicañiz 15 de Enero del 87. Amadísimo y venerado P. mío en el Señor de mi mayor estimación; éste sea siempre con nos- otros. Amén. Padre mío: después de haber concluido feliz- mente en Zaragoza con los efectos visibles de la di- vina misericordia que á V. dije, y es largo de refe- rir, salí de allí el treinta del pasado, y el primero de éste llegué á Abalate donde en el mismo día em- pecé la misión que duró siete, con unos concursos y conmoción extraordinarias de la gente de aquella villa y de los pueblos comarcanos; lo que igualmen- te se advierte en esta Ciudad, (1) donde llegué el (1 De Alcañiz pasó á Caspe donde tuvo lugar la célebre aparición de los tres soles, que nos recuerda el augusto mis- terio de la Santísima Trinidad de quien era devotísimo el Beato Diego. Este hecho memorable empezó á las diez de la mañana, mientras el Beato se despedía en la Iglesia para sa- lir en dirección á Mequinenza y duró unas dos horas. El P. Fr, Bruno de Zaragoza escribió una erudita disertación sobre este asunto, y todos sus biógrafos hablan de él con bastante difusión.
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