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ans PEO 4 164 CARTAS DEL BEATO DIEGO Este Hustrísimo me ha mandado ponga estas proposic iones ó escrito con los textos Ó breves ra- zones que dije para su delación en el púlpito; aun no lo he«eje cutado por falta de tie mpo y porque estoy ya concluyendo el sermón de san Pedro Már tir, predicado á los Sres. Inquisidores que hay en Ecija; pero en saliendo de esto lo haré y me queda- ré con copia para que V. la yea. Escribiendo ésta, P. mío, recibo la muy aprecia- ble del 3 del corriente á que satisfago, continuando la narración de lo que va ocurrie »ndo. De resulta de los primeros ejercicios, pidieron ó quisieron hacer- los, los que no pudieron acudir á los primeros, y en efecto, los estoy dando desde el día doce, predican- do en ellos algunas mañanas que por atender á los conventos de religiosas, sólo podrán ser cinco, y son concurridos aun de los que hicieron los antece- dentes, En esta predicación y en la del pueblo reconoz- co no sé qué es ¿píritu tan supe rior á mí, que por su abundancia, claridad, aire ad, eficacia y mo- ción me obliga á confesar es evidentemente Dios el que lo hace: y puedo júrtilo á V. es del todo nueva y muy distinta de las otras, acompañándole una dulzura tan singular, que aun fuera del púlpito, no la acibara mi genio. Su Majestad me concede una suma paz interior, de modo que, nada me turba,y me parece que mi corazón no quiere otra cosa que lo que su Majestad quiera, sea lo que fuere. Yo no sé explicarme, pero mi P. me entenderá. Los defec- tos particulares son raros, porque no hay lugar para ello; mas en la oración me duermo y mi Ps no deja de ser la misma. Bendito Dios por todo. Los (1) Sres. Canónigos, agradecidos á lo mucho que (1) Dice el proceso de Beatificación, que el Beato Diego oró muchas veces ánte la imagen del Pilar, y que pasó en

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