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, y ¡ | Í 110 CARTAS DEL Beato DriEGO cartas y papeles: estoy formando una novena del Beato que me ha pedido el R. P. Guardián de Sevi lla con alguna más extensión de la comun; Dios me dé luz para los aciertos. En mis cosas sigo tan ruín como siempre, disipado, pero no sé cómo, que no lo entiendo. Dios dé á V. luz para entenderme. Estas señoras nietas devuelven á V. agradecidas sus expresiones. La menor de quien antes de ahora he habladoá V. me insta fuertemente á que le per- mita hacer perpétuo voto de virginidad que hace anualmente por dirección mia, y para ello me expo- ne razones tan poderosas y eficaces que me conven- ce. Es su edad de más de treinta y dos años; el sin- gular candor de su alma, acompañado de un talento nada común y especial agilidad en el manejo de los negocios domésticos, gobierno de la casa, la hacien- da «. que Dios la preserva de tentaciones impuras, pues en toda su vida son rarísimas y muy superfi- ciales: es perfectamente virgen según lo que para ser- lo dicen los Sautos Padres que se necesita, porque no ha perdido con culpa grave la inocencia del Bau. tismo; y por último, asegura que fa abundancia y fuerzas de las razones se las halla en su interior sin saber cómo, ni de donde vienen: yo no se lo he con- cedido, atendiendo á las reglas generales de los au- tores; pero me parece es algo es algo escrupuloso el negárselo (1), Espero el dictámen de V. para resol- ver en este particular, La domínica anda achacosa con sus malecillos y se ofrece a V. La que digo del voto se halla bastante gravada de sus padeceres y calenturas contínuas. ¿ncargue V. á mi hermana (1) Este elogio en boca de un varón tan prudente y san- to como el que lo hace, habla muy alto de aquella alma sin- gular, de vida retirada y escondida en su modesta casa, don- de supo alcanzar tan íntima unión con Dios.

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