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eee tt engine tes . 172 Desde que Aristételes y Platén establecieron sus sistemas cien- tificos, el mundo anduvo dividido en dos grandes bandos, -y hubo desde entonces dos numerosisimas escuelas que :defendian apasio- nadamente Ja doctrina de sus maestros con mengua de la ciencia y de la verdad, sujetas y esclavizadas 4 la autoritaria frase Magzs- ter dixit, ignominia algunas veces de la verdad y de la razon. Con los esplendores de la filosofia cristiana, sufrieron grandes eclip- ses’ y mortales desmayos estas dos escuelas durante once siglos; mas 4 partir de esta fecha, en la que del seno de Europa comenzé 4 brotar el paganismo cldsico en su racionalismo sin base segura, su cesarismo politico y sus artes imptdicas, la razon dejé de mi- rar a Cristo, para volver sus ojos a los principios de la filosofia pagana. Y hubo furor grandisimo en todo el mundo por los sistemas ciéntificos de Aristételes y de Platén que estuvieron de moda; y las cenagosas y corrompidas aguas de sus errores mezclaronse en una misma corriente con las cristalinas y purisimas de las verdades catdlicas, que empezaban 4 correr turbias y encenagadas Pero Dios abrié con su dedo un anchuroso cauce para librar 4 la verdad, emanacién sublime de su entendimiento divino, de las inmundicias del paga- nismo, suscitando 4 Tomds de Aquino y Duns Escoto firmisimos muros de ese cauce, que purificaron la doctrina catdlica, éclipsando a Platén y Aristoteles, de los que se separaron casi todos sus dis- cipulos para seguir al Angel de las Escuelas, y al Doctor Sutil que- rubico y mariano; formandose dos grandes escuelas escolasticas, la Tomista y la Escotista que han sido en todos los siglos invul- nerables baluartes en los que la doctrina catdlica ha estado bien defendida de los fieros ataques de las herejias y. de los novadores, ‘Si la misién de Rogerio Bacén fué acelerar el reinado del hombre sobre la materia, y la de Santo Tomds y Duns Escoto librar la doctrina catélica de los sofismas de los herejes; la de San Buenaventura fué asegurar el reinado de Dios en el mundo, elevando, espiritualizando y dando cierto sentido mistico 4 la doctrina tan bien defendida por los colosos de la filosofia y teologia escolastica. Es San Buenaventura, pues, como aurea nubecilla en la que el agua purisima de la ciencia escoldstica sube hasta Dios, y cae después de esas sublimes alturas de la mistica sobre el alma, haciendo brotar en ella las bellfsimas flores de todas sus virtudes. E Por esto San Buenaventura no es solo y esclusivamente Prin- cipe y Maestro de una escuela, es el Principe y Maestro de una ciencia singularisima que todos estudian con grandisimo placer, tan admirada de propios y extraiios, que Pio V fundé en Roma una academia para hacerla aprender; y de ella decia Sisto 1V que era toda divina é inspirada por el mismo Espiritu Santo. San Buena: ventura no estudiéd mds que en un solo libro para aprender tan sublime doctrina, la Cruz: junto 4 ella, fijos sus ojos medio ve. lados por el amor en los tristes y moribundos de Cristo; y con sus labios pegados 4 la llaga del Divino costado, como para aspi- rar_el dulefsimo néctar con que se embriagan las almas santas; 6
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