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DÍA SEXTO (Oraeión preparatoria, pág. 7) Consideración. -Laboriosidad ejemplar. La oración y el trabajo se hermanan • ,entre sí para hacer feliz la vida retirada. El .Señor promulgó la ley del trabajo a renglón seguido del Vaticinio de la Inmaculada. Al ,quedar envuelta la creación entera como en un manto de maldición por el pecado de nuestros primeros padres, el Omnipotente los condenó a sacar el sustento de cada día con el sudor de su frente. Pero antes había lanzado la maldición contra el demonio, en fi$!ura de serpiente, con estas palabras: «Pondré enemistades entre tí y !a mujer, y .entre tu descendencia y la suya, y Ella que– brantará tu cabeza». (1) La mujer vaticinada -corno irreconciliable con el genio del mal, es María, porque siempre fué la llena de gracia; porque fué concebida sin mancha 'de pecado en su Concepción. Y a continua– ción Dios sancionó la ley del trabajo: «Come– .réis-el pan ·con el sudor de la frente». Aun antes del pecado, Dios colocó a (1) Oén., 3, 15. :24

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