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Obsequio.-Conservar la limpieza de ·concien cía, aunque cueste la sangre del cort1zón. (Medítese un poco y pídase la gracia que se desea). Tres Padrenuestros. Avemarías y Glorias. EJEMPLARIDAD DE VIDA En las efusiones íntimas con el Señor, revi– vían en Beatriz aquellos celestiales avisos que le habían sido comunicados en la prisión de Tordesillas y en el viaje a Toledo, referentes a la fundación de una Orden en honor de la Inmaculada Concepción. Corno en estos últimos tiempos la hubiera urgido de nuevo la voluntad divina, Beatriz consultó el caso con la Reina Isabel la Católica, y ambas convinieron en que Beatriz saliera del Convent6 de San Pedro y se recluyera en una casa próxima, propiedad de la Reina, en donde había una capilla dedicada a la Virgen y l\IáTtir Santa Fe. Aceptada la donación por Beatriz, a Santa Fe se retiró con varias compañeras, entre las que se contaba su sobrina Felipa de Silva, para incoar el nuevo tenor de vida. Sucedía esto el año 1484. Según la Princesa de Asculi, Beatriz hizo Constitucio– nes para el naciente Instituto. Así se inició la norma de vida, informada del amor a la Inma– culada y alentada por el espíritu prócer de Beatriz. Mientras tanto, Isabel gestionaba del Papa la aprobación de la nueva Orden, como de hecho lo consiguió en 1489. (Oración final, pág. 10) 23

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