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DÍA SEGUNDO (Oración preparatoria, pág. 7) Consideración.-Sacri.icio virginal. El ejercicio de la Virtud hubiera sido agradable obligación para el hombre, de no haber mediado la caída en el pecado. Por el pecado se introdujo el desorden. y Dios hubo de retocar el plan primitivo. La Virtud sería virtud, pero a lo humanamente agrada– ble sucedería lo penoso y violento . Es una consecuencia lógica de la mala levadura del pecado original, por el que todos nacemos inclinados al mal. Para Beatriz, aunque dota– da de admirables cualidades de naturaleza y de gracia, el ambiente, en que discurrió su juventud, aumentó la necesidad de vigilancia y de mortificación. El criterio mundano pro– pende a dejar a un lado la Ley justa y limpia de Dios, y pretende sustituir la íntima satis– facción de una conciencia exenta de pecado con el desenfreno de los sentidos y de ilíci– tas apetencias, lo cual, para las almas teme– rosas de Dios, es motivo de múltiples sacri– ficios por el temor de manchar la conciencia. Fué Beatriz, al principio, el ídolo de los cor– tesanos, mas andando el tiempo, como su Virtud bien formada no se prestaba a débiles condescendencias, lo que fué primero apre- 12

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