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or | —247 — pertinente, y la jdven tiene paciencia; él patea y se deses- pera, y ella esta impasible; él grita y llora, y olla le dice palabras tiernas. Y jcdmo asf ese contraste? 4Cémo no se inmuta esa otra muger, llena de vida y de belleza, que esta sentada j unto al lecho de su consorte, mal herido, que respira sangre y venganza contra un enemigo, y quizds separa de su lado con desden 4 la que llora y suspira por las penas agenas? | Ah! El espectdculo es grande y encantador para el alma con- templativa; pero el sabio ve ademas, que laque tiene al _ nifio en sus brazos, es su madre ; la que esta jlinto al lecho del doliente, es una esposa; y nada de lo que ve le admira demasiado , porque ve én ello cumplidas las leyes de la na- turaleza: en las dos hay dos amores que las animan, y las impelen, y las sostienen. ; Qué corazon ama como el de una madre? 3 Qué alma se une 4 otra como lade una esposa? ~~ Pero, si viéramos 4 una doncella, consagrada 4 enjugar ldgrimas de tiernos nifios, sin ser ella su madre; 6 sentada junto al lecho del enfermo, 4 quien no ha visto jamas, res- tafiando sus heridas, aplicéndole vendajes, consoldndolo en sus dolencias, y aplacando sus furores, sin ser ella su esposa, 3 (qué diriamos ? ;Qué diria el poeta, que se eleva 4 los espacios de las bellezas morales? ,Qué diria el sébio, que con sangre fria examina lo que ve, y lo pone en el peso de la razon? El primero la llamaria virgen con galas de maternidad, amazona del amor ideal, genio dela benefi-. céncia , angel de los nifios: el segundo, mediria su corazon por sus hazafias, y diria de ella, que era la muger fuerte, la doncella pudorosa, la heroina del amor desinteresado, la, muger mds digna de llamarse varon que muger, y por fin, el portento de las mugeres; pues la naturaleza forma ma- dres , forma esposas, y las da amor sin tasa para el objeto de su carifio, y fuerza subida para aliviar sus males ; pero ‘no pasa de ahf..Esto dirian el poeta y el sébio, dejando 1 davia sin definir , de dénde salia tanto heroismo. Y en efecto, Roma no dié 4 luz tales heroinas, ni tampo- i

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