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— 209 — : pese de haber ofendido 4 Dios, y pida perdon con humildad y dolor ; y ademés , porque merecié para todos los hombres las gracias necesarias , para que peleen contra el pecado ylo _ venzan; y este es el enemigo 4 quien el hombre vence, junto con Cristo : pues de Cristo solamente, es la gracia que le oe ‘ve de escudo para protegerse, y de arma para pelear. mé, decia El 4 sus Apéstoles, nada podeis hacer (1): con su gracia, exclamaba el Apéstol, soy lo ” soy, y su gra- ‘cia no ha quedado vana en mé (2). Puestos estos preliminares , pasemos 4 hablar de la ul- tima victoria de la Virgen. Habia triunfado de su gran enemigo en el primer instante de su ser natural: lo vencié tambien en el.combate contra el pecado , no contrayendo _ lamancha original, y quedando confirmada en gracia, pero en tal gracia, que es mucho més sublime, que la de los dn- geles en el cielo, despues que fueron probados. Faltébale un enemigo que vencer, yera la muerte. 4No habia de ce- fir tambien en este trance el lauro de la victoria? Volvamos 4 hablar de la victoria del Hijo, para que veamos, si conve- nia que la Madre no triunfase con él, y 4. sui tne ane: Nuestro Sefior Jesuc sto destruyé la muerte con su muerte, segun estaba escrito enla profecta de Oseas: la muerte quedd derribada en la victoria (3): pero 4 cual era esta victoria? Aquella, por la cual, borrado el pecado, que introdujo la muerte en el mundo, Cristo vencié la muerte y la abolid. Por el hombre , dice el Apéstol, la muerte, y por el hombre la resurreccion de los muertos (4). Ahora, pues, esta resurreccion de los muertos no se ha de verifi- car, sino. en el 6rden:que describe el mismo Apéstol , di- ciendo: Las primicias Cristo: d s los que son de Cristo, los. que creyeron en su venida (5). Es necesario (1) Jo. cap. XV. v. 5. . . 7 a (2) 4." Cor. cap. XV. v. 10. mm e (3) Oseas, cap. XIII. v. 44. - a (4) 4. Cor. cap. XV. v. 24. (5) 4. Cor. cap. XV. v. 23. 44
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