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wate =i de Dios, y subir en seguida, unida 4 él, dla Jerusalen ce- lestial, y vivir y reinar allf junto 4 su Hijo. Y esto habia de acontecer, no porque debiese morir la que no incurridé en la pena de muerte, por no haber contraido el pecado que la introdujo en el mundo, sino porque, siendo en todo seme- jante4 su Hijo, debia separarse por algunas horas el alma delcuerpo, volando aquella al cielo, y quedando este en- tre la estrechez del sepulcro, envuelto entre sudarios, y cerrado como los demds bajo la losa, we sin er etree nerse , ni resolverse en polvo. is Sobre el porqué de haber pasado la Virgen siptaiag aiios en la tierra , despues de la ascension de su Hijo, son dignas de nuestra ‘jondideracion estas palabras de S. Isidoro de Tesalénica , que dice asi: « por tanto qued6 la Virgenen la tierra con los hombres, por cuanto aquel amor de Dios en que ardia, podia t tomar un incremento grande, miéntras era retenida en su carne santfsima, pues debia ser enri- quecida en el cielo con premios inefables, y podia ser su presencia de grande utilidad. Y si no hubiese habido este fruto , tan copioso para los demds, en la permanencia de la Madre entre los hombres, pienso que, al subir su Hijo Uni- génito 4 los cielos, éste se la hubiera llevado ee en su compaiifa (1).» »Son muchas y muy admirables las Cosas que la tradicion nos refiere, que precedieron, y acompafiaron el transito feliz dela Virgen, las que repetiremos brevemente. Dice aquella, que, tres dias antes de dormirse en el Sefior, vino 4 visitar- la un nuncio celestial, y que éste fué un arcangel, quien trajo una palma en su mano, la misma que entregé 4 la Virgen en sejial de victoria. Ademés Se dice que, deseando — la Virgen ver 4 los Apéstoles dntes de morir, éstos, que se encontraban en regiones muy apartadas entre sf, y de aquella en la cual moraba la Sefiora, fueron traidos en alas de los angeles , teniendo la Virgen el consuelo de verlos, y (4) Serm. de Dormition. Virg. nim. V,
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