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— 154i — haberle ofendido. El nos dice que Jesucristo es todo, para persuadirnos en seguida que su Madre no es nada; que Jestis lo. puede todo, para que creamos que la Virgen no puede nada; que Jestis vela por todos, para que entendamos que la Madre de piedad no vela por nadie. Asf, el demonio , no siendo capaz de inspirarnos una verdad, pinta 4 su modo la misma verdad , para arrastrarnos pt error. Y lo mismo hacen los protestantes. ® Es muy cierto que tenemos en el cielo 4 Jesucristo, que es nuestro abogado delante de su Padre, como nos lo dice su discfpulo amado (1). ; Pero qué! 4Se deduce de ahi, que la Virgen no pueda ser tambien nuestra abogada en presen- cia de Dios? Jesucristo es el abogado tinico , que puede ha- cer presentes al Padre sus propios méritos infinitos, con los cuales rescaté al mundo de la culpa, y lo libré dela pena eterna, en lo cual, ni los angeles juntos nisn misma Madre pueden entrar 4 la par con El: porque todos son criaturas, y ninguno podia merecer lo que solo es propio del Hijo de — Dios hecho hombre, para redimirnos. Pero, pongamos todas las cosas en sulugar, y demos tambien 4 la Virgen Jo que es suyo, Sin quitar 4 su Hijo Dios lo que le es propio é inco- — municable. _ ; El linaje humano , en Yardad; tiene un Redentor: mas de dénde nos vino el tenerlo? fil derramé su sangre en la cruz, y did. en ella su vida por salvarnos: y,de dénde, sino de las entraiias de la Virgen, tomé el Redentor la vida que ofrecié, y la sangre que derramé para librarnos del cauti- | verio de Satan4s? Tenemos un abogado delante al Padre celestial: mds jlo. tendriamos acaso, si al anunciar el dn- gel dla Virgen que iba dser Madre del Hijo de Dios, y al -pedirla de parte de Dios mismo su consentimiento para la ejecucion de esta obra, no hubiese contestado esta aquellas palabras, mas oparatives que las mismas que salieron de los labios del Criador, al sacar el mundo de la nada, /d- gase en mé segun tu palabra? (4) 4.3 Joan, cap. IL. v. 4,

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