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— 120— Los hijos de Marfa pelean por defender 4 su Madre : los sa- télites de Lucifer, por destruirla y aniquilarla. Los catdlicos son los hijos de esa Madre del amor santo, del temor filial y de la esperanza : los herejes tienen por padre al que lo es de toda mentira. Lucifer no pudo conseguir victoria sobre la Virgen: pero ha dado el encargo de continuar la guerra 4 sus hijos, los herejes. {Cosa singular! Lo que hacemos nosotros, defendiendo 4 la gran Sefiora de los ataques delos herejes , loanuncid el Criador en los primeros dias del mun-_ do: estamos en guerra contra los herejes, y sobre todo con- tra los llamados protestantes, y no hacemos mas que. de- mostrar, que somos los hijos de la semilla santa de aquella que, en el primer momento de su vida, estrelld todo el orgu- llo de Satands. Lo veremos ahora, refiriendo lo que hacen los hijos de la Virgen, y nos afirmaremos mas en nuestra fe, cuando examinemos lo que practican ahora, y han he- cho dntes, los satélites del Leviatan. Il. < pe El distintivo especial de la verdad es su inmovilidad: es hija de Dios, y se tiene que cumplir en ella lo que dice David , la voniad de Dios permanece para siempre (4). Por eso la ignaia catdlica tiene en s{ misma la prueba irrefuta- ble de su divinidad, porque permanece inmoble en la ver- dad, sin mudar porque muden los tiempos, y sin cambiar porque cambien los hombres. Ella fué instruida por su di- vino fundador en las verdades de la fe: 4 ella revelé el Es- ° piritu Santo los misterios de esta fe: ella recibid de los Apéstoles las tradiciones santas; y por mds que la hayan querido perturbar los perseguidores: por mas que haya su- frido la sociedad trastornos radicales: por mds que las re- voluciones intelectuales y morales hayan derribado las cosas, que parecia que iban 4 durar por muchos siglos, ella esta firme como una masa compacta de un enorme peiias- (1) Ps. GXVI, v. 2.
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