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82. convulso y desquiciado; ‘presentando al sucesor de Pedro como sol de las inteligencias, columna de la | sociedad, fundamento «nico visible de la fe, maestro de todos los hombres, Obispo-de todos los Obispos y de todas las Iglesias y de todos los fieles; ha hecho tambien con esta declaracion, que se arrollen como pergamino vetusto todas esas teorias revoltosas, que turbaban la quietud de las inteligencias, y caigan des- plomados esos colosos, con pretensiones de poder es- piritual, de los “GiSmatiéds y herejes, y de los malos catélicos, como cayé la estatua gigantesca de Nabu- co, que por tener cabeza de oro se levantaba hasta el cielo, y fué derribada por una piedrecita bajada del mismo cielo, no dandola consistencia las piernas y = piés de miserable arcilla, mezclada de hierro. (1) Golpe tan rudo como este apénas lo ha recibido Satands en muchos siglos; pues ha visto reducidas 4 pavesas las maquinaciones de diez y nueve centurias. Salidle al encuentro la luz de Dios y no la pudo su- frir, cayendo precipitado 4 su réino tenebroso. ;C6- mo! ha gritado en su furor jun hombre ha de ser in- falible, al tratar de los misterios de Dios y de los prin- cipios eternos de justicia y de derecho? ;Yo no pude entender jamas lo que es la humildad, la obediencia, la sumision, el espiritu de pobreza y de mansedum- bre, y lo entendera él, y dard reglas infalibles como doctor del mundo? Yo estuve siguiendo los pasos treinta y tres afios al Profeta de Nazareth, y no_pude descubrir de quién era hijo, pues lo tuve por un mi- serable aldeano, oriundo de un ¢arpintero y de una mujer cualquiera. (2) Y yese hombre ha de saber los (1) Dan., cap. Il, v. 54, (2) Div. Bernard., Homil, 2.* sup. Missus est.
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