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75 bitantes de un manicomio, no del hombre que pien- sa y discurre segun los preceptos de la ley eterna. Pero el asunto era destruir por la division la uni- dad indivisible del magisterio universal del sucesor del Principe de los Apdstoles, 6 poner en ridiculo la autoridad que Dios le ha dado, colocandola tambien en hombres que distan de la perfeccion evangélica, mas que el artico del antartico. Asi vemos, que usur- . paron el honor de su magisterio, hombres que decian que la revelacion la tenian ellos en las bocas de sus cafiones y en la punta de su espada, yse jactaban de que para sostenerla contra quien otra cosa dijese, te- nian murallas de agua salobre con wiles de naves, mares helados que los defendian de toda contingen- cia, y desiertos brumosos, donde reproducir los de- cretos de los Césares paganos contra los Pontifices y Obispos, que no reconocian en el emperador romano autoridad ni jurisdiccion sobre la religion de Jesu- cristo y la constitucion de su Iglesia. A tal estremo de necedad llegé el inspirador de la mentira, que pre- tendié revestir de esa autoridad divina, no solo 4 hom- bres de brazo herciileo y al Estado civil, sino tambien 4 manos femeniles; no advirtiendo que ni los pueblos barbaros, ni el paganismo en medio de tantas nece- dades como cometidé, han pensado jamds en hacer de la mujer una sacerdotisa, porque la razon natural misma la aleja del altar, aunque sea el de un idolo.” A este ataque de enemigos exteriores que Sata- nds ejecut6 contra el magisterio del romano Pontifi- ce, planteando en tronos mundanos la heregia y el cisma, sucedieron otros, mas terribles y formidables por sus formas y circunstancias, ocasionados por el abuso de la inteligencia de unos y del poder de otros; 6
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