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ve 69 ra jamas, al santo cenobita que recapacita dia y no- che las misericordias de D os; ni al principe, que me-~ dite que es un ministro del monarca de los cielos, 4 quien ha de rendir cuenta de la autoridad que le ha dado. (4) Ni tampoco escoje al cristiano humilde, que no tiene mas anhelo que el de servir 4 Dios y obede- cer 4 las potestades, educar santamente ii sus hijos y mantenerlos con decoro;y por fin. no escoje, ni esco- jera al ladron solitario del desierto, sino a quien, por cubrir su cuerpo con vestidos recamados, y llevar al cinto alfange damasquino, engastado en diamantes y rubies, mande 4 huestes numerosas, y se crea con esto que para él no hay tribunales ni verdugos, y que el mundo no Io ha de Hamar ladron, sino eonquista- dor, ni caudillo de foragidos, sino gran héroe, pode- roso monarea. Paganos, infieles, tiranos, apdstatas, hipécritas, parricidas, herejes, cismaticos, sectarios, perjuros, hombres sin: Dios, sin concieneia, sin pu- dor, sin pacto, rebeldes: y traidores: hé aqui Jos apostoles de Satanas, sus cohortes,sus jefes, s s sol- dados, 4 quienes da por escudo Ja mentira, la ficcion, el engaino, el dolo la supercheria, la intidelidad, y por armas.]a-seduccion ‘de Jos pueblos, la negacion de Ja verdad, el desprecio de la religion, la apoteosis de los vicios, el poner en ridiculo la autoridad y 4 quien Ja ejerce, y despues el punal, el rewolver, el canon de batir, el mortero, la ametralladora.. Esta es la gran unidad moral formada por Luci-- fér para oponerla 4 la unidad indestructible de la ver- dad de la Iglesia y de su cabeza visible: unidad de toda clase de crimenes contra todas las virtudes; uni- (1) Sap., cap. V1, v. 4. @o

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