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67 Asi, y lo diremos como de paso, en el sacrilego atentado que acaba de cometerse contra el venerable Pontifice, no hemos de ver en el érden moral, sino la conjuracion de Satanas, de sus satélites y cooperado- res de sus designios, en la mayor empresa que le ha sugerido su malicia, que es la de destruir esa augus- ta personalidad que representa 4 Dios en la tierra. yCuanto no ha hecho este sér altivo, para sembrar _ por todas partes lazos disimulados, con el fin de en- redar en ellos al Vicario de Cristo? ,Cuantas piedras angulares y cuadradas no haarrojado en el camino de su carrera magestuosa, para que se estrellasen ellas? Tres siglos enteros estuvo viviendo en los co- razones de Jos emperadores romanos, para que se complaciesen con rabia de tigres en echar 4 los suce~ sores de Pedro en lagos de fuego, en cloacas y cis- ~ ternas, en darlos por pasto 4 osos y leones, en des- terrarlos 4 islas plagadas de sierpes y basiliscos, en enviarlos 4 las minas mas remotas y trabajosas, y en condenarlos 4 cuidar de las onzas y panteras que los habian de devorar, en cortarles la cabeza 6 arrojar- Jos con ancora al cuello al profundo del mar. Impotente para hacer que desapareciese por los martirios la representacion sagrada, y viéndola, al contrario, coronada de gloria y de honor; viendo que en el Vicario de Cristo se cumplian aquellas prome- sas de Dios hechas por Isaias, las cuales decian: Ven- dran d ti los que te ultrajaban y adorardn las huellas de tus piés, (1) procuré henchir los corazones de muchos — de aguas amargas, de pasiones innobles, para que saliendo como torrente devastador, envolviesen entre (1) Isai., cap. LX, v. 44.
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