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G1 « sobre los desigiiiés de su amor. Unos- tras otros, han salido al escenario dela humanidad viandante dicien- do 4 Dios y 4 su Iglesia: protesto; y no humillaré jamas mirazon t la razon divina, vi le haré el homenaje ob- sequioso de mi entendimiento y voluntad 4 sus mis- terios y 4 sus mandatos, ni le serviré. (1) Véase qué série tan uniforme se nos presenta de protestas_su- cesivas, levando todas el sello del error en su na- turaleza, variando siempre y contradiciéndose, pero enlazindose todas en una unidad completa de objeto, de fin y de medios, la cual consiste en rebelarse con- tra la autoridad infalible, en intentar destruir la ver- dad, y en hacer guerra sin tregua y sin piedad 4 qnien con santa y noble sumision oye la voz divina y cree cuanto le propone, no queriendo faltar 4 sus mandatos. El angel rebelde protestd en el cielo con- tra la soberania de Dios, y Adan en el paraiso contra su ciencia y su potestad: el paganismo protesté por espacio de cuatro mil ahos contra la unidad de Dios: vino su Hijo al mundo para salvarlo, y protesté con- tra él la Sinagoga: despues protesté Arrio contra su naturaleza divina, Macedonio contra el Espiritu San- to, Nestorio contra la persona del Verbo unida 4 la naturaleza divina y humana, Eutiques contra la dis- tincion de ambas naturalezas, los monotelitas contra sus operaciones, el mismo Nestorio contra la mater- nidad divina de la excelsa Virgen Maria, y Elvidio contra su pureza y su virginidad. Siguid el mundo su curso, y la Iglesia catdlica su marcha magestuosa, civilizando al mundo, ensefian- do 4 los hombres, formando las monarquias, dando : (1) Jerem., cap. I, v. 20.
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