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» 56 de mision y delegacion, desde esa cabeza se va direc- tamente al principio de todas las cosas, 4 la unidad esencial de la naturaleza divina; pues el Padre da al Ilijo el cargode enseharal mundo y de redimirlo, y el Hijo da 4 Pedro ladelegacion de su potestad, para que ensehe y gobierne como él] enseidé y gobernd, Atacara Pedro es atacar 4 Cristo; arremeter 4 Cristo es arre- meter 4 Dios. Loca es por tanto en demasia esa te- meridad, con que se ha venido 4 Jas manos la revo- lucion con la personalidad mds. augusta que hay, y puede haber en la tierra, con la personalidad del romano, Pontifice, Vicario de Cristo y fundamento vi- sible de Ja unidad de la Iglesia. Lo que 4 continua- cion diremos, relativo d otra unidad que intenta cam- pear enel mundo, sera una demostracion palmaria de esta verdad importantisima. Pero antes de proce- der4 ella diremos l que es una unidad esencial. La unidad es la base de cuanto ha de proceder de ella, y si esta unidad se multiplica, todo lo multipli- cado descansa sobre ella, y por consiguiente, quita- da esa unidad, desaparece completamente cuanto se ha construido sobre ella: asi, en las operaciones ma- tematicas, por sublimes y profundas que sean estas, no hay calculo ni teorema que no dependa absoluta- mente de una unidad, la cual formaja esencia de esa ciencia. ;Qué son, por ejemplo mil millares de mi- llones, sino mil millares de millones de unidades? Destriiyase por hipdtesis la primera unidad que es la esencial, y todos esos millones de unidades bajan 4 la nada. Y de este simil sencillisimo damosun vuelo inmenso 4 verdades sublimisimas, eyo conocimien- to perfecto tenemos despues de habernos Dios reve- lado la grandeza de sus obras, comprendiendo la ila-
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