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49 aquella unidad perfecta, que ha de existir en su Igle- sia entre la cabeza y los miembros y estos entre si, no teniendo sino una sola fe, un solo cuerpo de doe- trina, las mismas leyes, la misma cabeza y los mis- mos sacramentos. El mismo Jestis espresé su mente en este particular, diciendo 4 su Padre en presencia de sus Apdéstoles: Padre Santo, qguarda @ estos en tu nombre, para que sean una sola cosa como tk y yo somos una sola. (1) Santificalos en la verlad ; te palabra es la verdad. (2) No te pido tan solo por ellos, sino por cuan- los por me.lio de ellos han de ereer en mi, para que todos sean una misma cosa; asi como ti, oh Padre, en mi, y yo en li, que ellos sean una misma cosa en nosotros, & fin de que el mundo crea que ti me enviaste. (3) No puede darse mayor claridad en la expresion de la voluntad de Dios respecto de la unidad de ta verdad, de la manera de profesarla y permanecer en ella. Habia dicho Jesucristo 4 Simon: hi eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia: (4) confirma 4 tus hermanos: (5) apacienta mis corderos, apacienta mis ove- jas; (6) y en ello nos declara con toda solemnidad, que no hay mis que una Iglesia, la que est’ funda- da sobre la piedra visible que es Pedro; que no hay otros pastores verdaderos y que tengan derecho pro- cedente de Dios para ensefhar 4 los pueblos, sino los que fueren conlirmados y ensefiados por Pedro: que no son corderos ni ovejas de su rebaiio, sino aquellos (ty Jo., cap. XVI, w1F. (2) Ibid., cap. V, v. 17. : (3) Ibid., cap. XX, v. 24. * (4) Mat., cap. XVI, v. 18. (5) Luce , cap. XXIE, v. 32. (6) Jo., cap. XXL, wv. 16, 47.
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