BCCPAM000258-3-12000000000000

48 esencialmente, pues basta conocer su unidad esen- cial: vemos por la razon, que toda naturaleza que se multiplica es divisible, y que lo que es divisible es destructible, y deducimos infaliblemente, que siendo Dios esencialmente uno, es eterno, no pudiendo ha- ber en él multiplicacion en su naturaleza, ni divisibi- lidad, ni destructibilidad. » Hé aqui establecida irrefragablemente la existen- cia de una unidad esencial, que es la de la naturale- za divina. En armonia con ella se presenta 4 nuestra mente la existencia de otra unidad moral, y es la de ‘la_ verdad; porque asi como en el érden fisico no hay sino una unidad infinitamente perfecta, que es Dios, asi en el érden moral no hay més que una uni- dad esencialmente perfecta é indivisible, que es la ‘religion; la cual, como dice el Apéstol, por tanto es ‘una, por cuanto Dios es uno: nv hay Dios, dice, si no es uno: (1) un solo Dios, una sola fe. (2) Plugo al Seiior - en su misericordia darnos un trasunto visible de esa unidad de su naturaleza en la fundacion de su Igle- sia; pues al formar Jesucristo este cuerpo mistico, ‘mandé a la cabeza Visible de él y 4 sus miembros, que se amasen como él los habia amado; (3) como me amé mi Padre, les dice, asi os he amado yo: permaneced en mi amor. (4) Y habla aqui el Redentor, no solo de ‘aquel amor, 6 de aquella caridad que nos hace ami-- gos de Dios, 6 de aquella que nos une a nuestros pré- gimos, y nos lleva hasta el punto de dar la vida por su salvacion, sino tambien, y muy especialmente, de (1) 1. Cor., cap. VII, v. 4. (2) Ephes., cap. IV, v. 5 (8) Joan., cap. XIII, v. 34. (4) Ibid.; cap. XV, v. 9.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz