BCCPAM000258-3-12000000000000
Se re edly) nent) ee 6 pectivas. Hé aqui lo que han intentado llevar 4 efee- to en tudos tiempos los herejes, los cismaticos, y los que se han querido arrogar una autoridad que Dios no les ha dado. Para eso se han confabulado con ar- monia constante, ora los rebeldes que intentaban en- tender algun dogma segun su espiritu privado, ora los que pretendian romper el vinculo de unidad, ora por fin los que echaban mano de los fautores de la heregia, para poner las suy as en la herencia de la San- ta Sede Apostolica, diciendo todos con los impios: po- seamos como herencia nuestra el santuario de Dios, (1) _Esta oposicion continua de los poderes terrenos contra el espiritual, es un hecho histérico, como lo veremos despues. Por consiguiente, reasumiendo cuanto llevamos dicho, concluiremos por ahora, que la revolucion se ha presentado en actitud imponente y hostil ante el Papa, para darle la altima embesti- da, para ver si puede aniquilar su autoridad divina, La voz infalible de Jesucristo nos asegura, que todos los esfuerzos de esa revolucion han. de estrellarse con- tra esa autoridad; pero para que se pueda ver con toda claridad el fundamento de esta indestructibili- dad de la piedra visible, sobre la cual Jesucristo ha fundado su Iglesia, vamos 4 presentar un cuadro donde :se observe de una sola ojeada la razon por qué — son indestructibles las obras de Dios, resaltando en- tre estas con colores vivisimos la Iglesia catélica y el Sumo Pontificado, no como dos entes metafisicos se- parados 6 separables, sino como un_mismo objeto, en el cual por su especial naturaleza apar ece el prin- cipio de su indestructibilidad en su esencial unidad. (1) Ps, LXXXU, y. 13.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz