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45 una sola chispa de fe divina; pero en. cambio no les, falta una especie de instinto, semejante al de los brutos, para escojer los medios que con completa in-. mediacion los llevan 4 su fin. Este instinto les ha di- cho siempre, que en el-Vicario de Jesucristo existia. el fundamento visible de unidad en la fe revelada; lo que veian confirmado desde el principio por la sumi- sion universal de todos los miembros de la Iglesia 4 la autoridad de los sucesores de Pedro, y por la pre- mura con que de todas las partes del mundo acudian los Obispos y los fieles 4 la santa ciudad, donde el orbe venera los cuerpos de los Apdstoles, y en espe- cial de San Pedro’ y San Pablo, 4 postrarse 4 los piés del Sumo Pontifice, y suplicarle que con su voz in- falible dijese cual era la verdadera doctrina en mate- rias de fe y de costumbres, y condenase los errores, 6 diese sancion solemne 4 lo que los Obispos conde- _ naban 6 aprobaban en los Concilios generales 6 pro- vinciales. Decia, pues, el instinto 4 los entendimientos rebeldes y 4 los potentados mundanos, que era pre- ciso destruir aquella roca fundamental, para desmo- ronar el edificio de unidad divina de la Iglesia catélica; ‘pues una vez socabado el cimiento, esto aparecia muy hacedero; y ademas, desapareciendo el centro visi- ble de la unidad de la fe, era facil despues sembrar 4 mansalvya la cizaia del error en el campo del Sefior,é imponer sin dificultad un yugo de hierro 4 los Obis- pos dispersos por toda la tierra, sujetandolos 4 Ga- prichos cesireos en el ejercicio de su jurisdiccion es- piritual; de Ja cual tenemos que decir, aunque con’ las convenientes restricciones anejas 4 su depénden- cia del supremo Gerarca y su limitacion, que es tam- bien externa, visible y palpable en sts didcesis res-
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