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Pe raeeee eee See ee ¥ s ane 40 todo el mundo, asi el orbe entero esta tambien es- trictisimamente obligado 4 someterse 4 sus decisio- nes, venerando en élal mismo Jesucristo, como de- cian enel siglo V, los Padres del Concilio Tarraco- nense, (1) acatando el principio de autoridad que re- side en él, y recibiendo con sumision de entendi- miento y sinceridad de corazon las decisiones en materia de dogma y de doctrina, que promulgé co- mo Maestro, Doctor y Pastor universal, y 4 recurrir 4 su autoridad suprema, como dice San Ireneo, (2) cuando los herejes atacan la verdad, 6 cuando la men- tira se empefia en oscurecerla, y la duplicidad ma- ligna del error pretende enmarajiarla entre los ro- deos y anlibologias de una razon tortuosa y deprava- da, para saber cierta é infaliblemente qué es lo que Dios ha revelado en materia de fe, y qué es lo que manda 6 prohibe en la de doctrina. Esta es la gran personalidad moral del Romano Pontifice: personalidad que podemos llamar divina, por cuanto representa 4 su poderdante que es el Hi- jo de Dios. Daremos todavia una contestacion mas extensa 4 la pregunta, quién es el Papa, para disipar . las alucinaciones tenebrosas que los revolucionarios en materia de autoridad pretenden infundir en los entendimientos sencillos de los pueblos. Es necesa- rio tener presente, que este derecho y esta potestad del Obispo de Roma, no es precisamente de érden, sino de jurisdiccion, pero jurisdiccion externa, visi- ble y por decirlo con mis expresion, tangible: la cual enel érden espiritual, en lo que pertenece al culto (1) Epist. ad Hilar. Pap. (2) Advers. heres. Lib. 3, eap, TI,
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